Relato enviado por MªJose Mangas Fernandez

 

Ni siquiera se acordaba de su nombre.Es más,de su infancia tan sólo tenía un par de recuerdos,el olor de su madre,la voz fuerte de su padre,y ni siquiera sabía si eran reales.Quizás era su imaginación,para suplir la necesidad de unos padres de verdad...
Se levantó de la cama dura e incómoda de áquel motel,y miró por la ventana.
Silencio,oscuridad.Allí no había ni un alma.¿Tan tarde era?Miró la hora en el pequeño reloj que llevaba en la muñeca.Las tres y media de la madrugada con cinco segundos,seis,siete…Aquel reloj no podía equivocarse…No debía..Era tan preciso…Y eso era tan importante…Al final decidío echarse en la cama,aunque no debía dormir,no podía,pero estaba tan cansada,no serían más de diez minutos… Convenciéndose a sí misma de la importancia de no caer en un sueño profundo,se durmió como hacía días que no dormía.

Aquellas manos la cogieron fuerte,la metieron en el camión,le golpearon la cabeza con algo muy duro y entonces se hizo el silencio.Su madre la llamaba,¿o quizás era ella llamando a su madre?Se desvaneció en el traqueteo acelerado de áquel vehículo inmundo

Despertó de la pesadilla en la que se había hundido.Otra vez esos míseros recuerdos que con tanta fuerza intentaron arrebatarle…
Eran las cinco y cuarto,así que se puso manos a la obra.Volvió a mirar por la ventana,apartando la cortina delicadamente.En aproximadamente quince minutos pasaría la fila de coches oscuros precediendo su diana.
Las cinco y veinte.Cogió su arma y la acarició,como si con ese gesto apaciguase sus propios nervios.En la calle oyó el inimitable ruido del motor de un coche caro.Era la hora.Abrió la ventana y se arrodilló ante ella.acomodando su infalible arma.
Allí estaba.Indudablemente,era él.Una sonrisa se dibujó en sus labios mientras apuntaba,sabiendo que no iba a fallar.Tenía sólo una oportunidad.
Disparó,y el silenciador de su arma hizo que el caos tardase en extenderse por la calle repleta de gente.Seguia sonriendo mientras salía del cuartucho de aquel motel,ahora solitario.
Su infancia feliz nunca sería devuelta,pero el monstruo que se la quitó ya no podría hacer daño nunca más.Estaba muerto.Y ella estaba tranquila.